miércoles, 13 de julio de 2011

Una cerveza en Sintra

Octubre de 2010. La carretera que atraviesa Sintra, a la altura de una curva, deja a un lado la explanada que se abre al Palacio Nacional. Al otro lado una reducida anchura donde se agolpan contados bares y restaurantes. Terrazas en la puerta. Nos sentamos a una mesa con hule de dibujos blancos sobre fondo rojo.

Un camarero que frisaría la treintena. Como casi siempre en Portugal, en un español muy más que aceptable:

-        ¿Qué van a tomar?

Pedimos una coca-cola y un tercio de cerveza. De una de las dos marcas que, popularmente, se sirven en Portugal.

Permanecemos en la mesa el tiempo justo para tomar la consumición y, brevemente, descansar.

Otro camarero bastante más joven.

-        La cuenta, por favor.

Un ticket: 8,70 euros.

-        Oiga, aquí debe de haber un error.

El joven muestra la lista de precios. (¿A usted, lector, alguna vez se le ha ocurrido que debía pedir la lista de precios para saber previamente lo que cuesta una coca-cola o un tercio de cerveza?)

-        Pero esto es exagerado…
-        Se lo pueden decir a mi jefe. Yo pienso como usted.
Pero Sintra es así… Viene gente y hay pocos bares… Por aquí todo el mundo sabe que Sintra es así.
-        Entonces, si hubiéramos pedido de comer…
-        No crea usted. En Sintra es más barato comer que tomar una cerveza o un café. Sintra es así…
-        Pues esto habrá que contarlo.
-        [Jovial, divertido y como quien no tiene, en el asunto, interés] No, por favor…

Pagamos y nos vamos.

-        Esto habría que escribirlo en internet…


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