martes, 30 de agosto de 2011

El ranking de Rouco

En la Jornada Mundial de la Juventud, de Madrid, el cardenal Rouco se dejó caer con que sólo el Papa es capaz de movilizar a un millón de jóvenes. Bueno estaría que no lo pudiera hacer una organización universal con tan alto nivel de implantación y penetración mundial. Pero lo que dijo el cardenal no fue sólo que el Papa lo pudiera hacer, sino que sólo él lo podría lograr.
Añadiré que lo más desacertado de esa afirmación no es su impropio ir de farol. Es que sus palabras autorizan la publicación de un ranking de personalidades y objetos con capacidad de movilización. Incluso, en este ranking no debería computar sólo el carisma, sino también los medios con los que cada uno cuenta para movilizar. A estos efectos, se podría pensar por ejemplo en el carisma, recursos e infraestructura de los que disponen Madonna, el Papa, Martes y Trece, Las Virtudes, el Depor, o –para culturizar los gustos- el retrato de La Mona Lisa que hay en el Louvre. Seguro que al cardenal no le gustaría ver al Papa ubicado en semejante equiparación. Es lo que sucede cuando el afán de la política hace que se pierda de vista lo esencial. Porque tengo para mí que la naturaleza de la Iglesia es la que es. Pero el volantazo de Wojtyla ha puesto a muchos en el disparadero de dotarla de una relevancia pública basada en lo que no es.
La memoria de los hombres es, como ellos mismos, perecedera. Pero también –como en todo- hay modos de morir. Todavía muchos recuerdan al cardenal Tarancón, ese cardenal postergado por el triunfante “no tengáis miedo” wojtyliano, o a lo menos se recuerda lo que supuso y fue. Sin embargo, hoy ¿qué se recuerda de su sucesor?

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